Cómo proteger la salud de las radiaciones electromagnéticas

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En los últimos dos años nos hemos encontrado a menudo atrapados en casa y acudir a la oficina se ha convertido en algo poco común.

Cómo proteger la salud de las radiaciones electromagnéticas - Trucos de salud caserosPor fortuna, internet nos permite comunicarnos con colegas, amigos y familiares. Tus hijos lo utilizan para hacer los deberes y seguir las clases en línea.

Por la noche, te sientas en el sofá a ver una buena serie en Netflix, tu teléfono está sonando, ha llegado un nuevo mensaje. Suena el teléfono inalámbrico y vas a contestar.

Tal vez tengas un electrodoméstico de última generación o una lavadora que te avisa cuando se acaba el ciclo de lavado o quizás puedes controlar y regular la temperatura de tu casa a través de una práctica app.

El futuro tecnológico trae sin duda muchas ventajas, y la domótica sigue avanzando hacia el llamado «hogar inteligente«.

Pero, ¿te has parado a pensar alguna vez qué efecto pueden tener los millones de señales y radiaciones de microondas que atraviesan nuestro cuerpo de la mañana a la noche?

Aunque a menudo oímos hablar de él, para muchas personas no está claro qué es el electrosmog.

Con este término nos referimos a una forma de contaminación ambiental causada por los campos electromagnéticos producidos por los numerosos dispositivos electrónicos que nos rodean.

Hablamos de teléfonos móviles y routers Wi-Fi, pero también de instalaciones industriales como líneas eléctricas o antenas de transmisión de señales 4G y 5G.

Cada segundo de nuestra vida, un gran número de estas ondas invisibles pasan por el mundo que nos rodea.

¿Qué son las radiaciones electromagnéticas?

La radiación electromagnética es el resultado de la energía que se propaga en el espacio emitida por todos los aparatos que utilizamos a diario en nuestros hogares, ya que casi todos los aparatos eléctricos de última generación tienen ahora la capacidad de comunicarse con nosotros a través de internet.

También existen otros tipos de ondas electromagnéticas, como las microondas, emitidas por los hornos del mismo nombre, el radar, las ondas infrarrojas para controlar los mandos a distancia y los sensores, sin olvidar las distintas frecuencias de las ondas de radio.

Hay que aclarar que no todos los campos electromagnéticos son peligrosos. De hecho, nosotros mismos y todo lo que nos rodea es un campo electromagnético, sin el cual la vida en este planeta no sería posible.

Existe, por tanto, un electromagnetismo natural generado por la naturaleza, como el campo electromagnético generado por la Tierra y la luz solar, y un electromagnetismo artificial, generado por la tecnología.

“Electrosmog» se refiere a todas las emisiones electromagnéticas artificiales, algunas de las cuales, en especial las de baja frecuencia, son inofensivas para nosotros, mientras que otras pueden ser perjudiciales.

Su peligrosidad es directamente proporcional a la fuerza de la señal, pero también a su proximidad.

Los dispositivos más potencialmente dañinos son los que utilizan bandas de frecuencia muy altas, como los routers inalámbricos, los ordenadores y los teléfonos móviles.

¿Cuáles son los riesgos de las radiaciones electromagnéticas para la salud?

La Organización Mundial de la Salud lleva varios años estudiando este fenómeno y su impacto en la salud humana.

Fueron ellos quienes acuñaron por primera vez el término «contaminación electromagnética» para referirse a la exposición continua a esta radiación.

Hay numerosos estudios que han examinado los efectos de estas ondas y que han demostrado cómo las frecuencias electromagnéticas pueden alterar la biología no sólo de los humanos, sino también de otros animales.

Por desgracia, no siempre es fácil asociar con certeza los efectos que este tipo de contaminación tiene sobre la salud, ya que la mayoría de los síntomas y enfermedades que genera suelen acabar asociándose a otras causas y no se suelen determinar las implicaciones reales de las ondas electromagnéticas en estas condiciones.

Algunos de estos síntomas suelen pasar desafortunadamente desapercibidos o subestimados, pero son comunes para muchos de nosotros.

La fatiga, los mareos, los dolores de cabeza, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño, la pérdida de concentración y de memoria, los problemas digestivos y las erupciones cutáneas son fenómenos que han experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas.

Algunos estudios también han demostrado efectos más graves, como la reducción de la capacidad de respuesta del sistema inmunitario, la disminución de los niveles de melatonina, con su consiguiente efecto sobre el sueño, y una mayor susceptibilidad al cáncer.

¿Cómo se miden estos campos?

El primer paso es evaluar a cuántos y qué campos electromagnéticos está expuesta su casa.

Obviamente, no son visibles ni sensibles a simple vista, pero existen detectores de ondas electromagnéticas que pueden medir el nivel de contaminación presente en los alrededores y, por tanto, el riesgo de electrosmog.

La legislación italiana ha introducido límites máximos de exposición a los campos electromagnéticos, por encima de los cuales pueden tener efectos negativos para la salud y la seguridad.

Cómo protegerse de las radiaciones electromagnéticas

Dada su omnipresencia, no es fácil eliminar nuestra exposición, pero se pueden tomar medidas de precaución como recordar apagar y desenchufar los aparatos electrónicos y otros dispositivos eléctricos cuando no se utilicen.

Se recomienda evitar dormir cerca de objetos electrónicos como un teléfono móvil encendido o un router Wi-Fi, pero lamentablemente esto no bloquea todos los campos descritos anteriormente que no están bajo nuestro control.

Una opción para los dormitorios es optar por el blindaje electromagnético. Existen en el mercado papeles pintados con características especiales que ya se utilizan desde hace años en las salas de los hospitales donde se realizan resonancias magnéticas para protegerlas de las radiaciones electromagnéticas.

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Estos papeles pintados ya están disponibles para uso doméstico. El papel pintado Guardia es uno de los pocos que puede bloquear hasta el 99 % de la radiación electromagnética en el hogar.

Producido por una empresa alemana de papeles pintados, está hecho de material textil normal al que se han añadido fibras de carbono, capaces de transformar la radiación electromagnética en calor.

Para que tenga efecto, debe colocarse en todas las paredes o, si no es posible, al menos en la pared más expuesta a los campos.

Es un producto de uso doméstico que procede de una tecnología que ya se utiliza desde hace décadas para blindar las salas de diagnóstico de los hospitales.

Se instala como un papel pintado común para detener de manera eficaz la propagación de las radiaciones CEM y los campos de baja y alta frecuencia.

Esto permite que el cuerpo descanse durante las horas de sueño, siempre que se prohíba todo objeto electrónico dentro del dormitorio.

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